distancias cortas (II)
Lunes, Julio 14th, 2008Ya cuando me di cuenta estaba por llegar a San Luis, en horario de verano estarían ya un par de rayos del sol pero por ahora proseguía la noche, por arriba unas nubes mal iluminadas; recibiendo el amarillo del amanecer en un cielo marino oscuro. Pensé en las veces que por cuestiones de estudio o trabajo existió la posibilidad de mudarme ahí y que aunque nunca me desagrado tampoco la tome, entonces decidí empezar a usar mi grabadora de vos con la que viajaba, en realidad era una memoria usb que tenia esa opción y pensé que seria bueno grabar mis diálogos de carretera, ya con anterioridad me ha pasado que he llegado a unos pensamientos bien aca a unas “n e t a s “ pero no ha habido nadie con quien compartirlos, y eso me hace ¡aaa carajo!, me traba aunque mi psicólogo dice que demuestra que esta desvalorizado mi autoconcepto porque valoro mis ideas en función de los demás. Ya prendí esto: quiero hablar de Juan Luis, mi psicólogo pues, es de lo menos ortodoxo y eso tiene sus costos en mi inconsciente. Me contó que cuando estudiaba su maestría en sexualidad de examen final una maestra llevo al grupo a una sexshop y a los hombres les dio la encomienda de no salir del lugar hasta no haber escogido un dildo; pero no era nada mas asi agarrar el primero que encontraran, era un proceso en el que verían unos y otros, y escogerían, una vez seleccionado su preferido argumentarían los porques … no me puedo imaginar a mi mismo en esa situación me causaría un periodo prolongado de terrores nocturnos, aunque si reconozco que me imagino a una maestra con unos pezones oscuros y un cuello largo largo ¡uff! una mujer evaluando porque mi preferencia sobre una verga, Ya con que Juan Luis haya vivido esa experiencia lo conservo pro su utilidad.
Un parador de trailers mejor me tomo un café. Entro en el ambiente de bancas color naranja, vasos de plástico duro rayados por el uso de estropajos, cafeteras en línea luces neon “open”. Estos lugares se me hacen tan Tarantino, como que en vez de azúcar para acompañar el café estaría mas rico una masacre. El vidrio grande de la ventana es perfecto para dejar sangre embarrada, pero nada de eso pasa lo único que pasa es que me doy cuenta es de que ni con este café avanzare mucho mas.
Quiero llegar a Real y eso implica que tengo que descansar. En el primer motel de carretera que vea me quedo, eso si la condición es que sea de carretera no un a un autohotel en el que termine haciéndome una paja.


