cabellera contra cabellera
En las cintas porno, mi momento clímax es cuando ella se suelta el pelo (así que para mi termina pronto la función) -, en mi apreciación el cabello es una revelación vigorosa plasmada en sueños y fobias. Me encanta su atributo que disimula la maldad y esconde la inocencia. El 
cabello suelto y largo tiene una historia de seducción que románticamente llega a lo divino, basta pensar en la Virgen María para darse cuenta de que aunque es difícil recordar detalles precisos sobre su cabello, se da por hecho que es largo y lacio.
En tanto al color, el rojo como cualquier otra cosa grana, tiene una mayor carga sexual; adictiva manzana en amenaza. El rubio contribuye a las fantasías, pero las personas rubias suelen ser inconcisas, el supuesto “celestial” las vuelve utópicas y con ello suelen desilusionar. Las mujeres con cabello negro tienen enormes posibilidades de ser el amor de toda la vida, son invariablemente más confiables, mientras que los morenos son los que mejor entienden lo que significa ser hombre
Tengo que mencionar también mi admiración por los varones de cabello largo: Tarzán, el Che, ¡Jesús!… la bravura. Aunque en esto del cabello hay un filo riesgoso que sobrepasa la valentía y lo vuelve enteramente afeminado, en su caso excesivo los travestís. Me encantan, la idea de que puedan elegir su género, en definitiva la voluntad es la libertad. El espejo, el caminado, el tintineo, una uña… que bien entendida tiene la diferencia entre maquillar y aparentar.
La cosa es que, entender la belleza es algo riesgoso, si eres hombre y la buscas constantemente la gente te intuye puto, si eres mujer y la transgredes vas a puta.
